Musei Capitolini

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Museo del Palacio de los Conservadores

El Palacio de los Conservadores, sede por muchos siglos de la homónima magistratura ciudadana, alberga desde el siglo XV esculturas de la colección capitolina. La arquitectura interior del palacio y la disposición de las obras se ha ido modificando a lo largo del tiempo. Originariamente colocadas en el pórtico exterior de la planta baja, en la fachada y el patio, las esculturas han ido aumentando y ocupando las salas de la primera planta. La denominación de Museo del Palacio de los Conservadores se adoptó en 1876 con la ampliación de los espacios expositivos.
La reestructuración se completó en 2005 y cambió radicalmente el aspecto de esta sección museística gracias a la realización de gran sala con ventanales para los grandes bronces capitolinos, la nueva disposición de las salas de los Horti Romani y de la colección Castellani, así como la creación de un amplio sector dedicado al templo de Júpiter Capitolino.

Area del Templo de Júpiter

Museo del Palacio de los Conservadores - Area del Templo de Júpiter

Se han descubierto parte de los impresionantes cimientos del templo en forma de bloques que, a través de la capa de barro superficial se apoyan sobre el estrato subyacente de toba. Además, se han eliminado las partes de muros modernos que lo cubrían y se ha restaurado para mostrar la fuerza del “Muro Romano”, la única estructura de podio entera conservada, cuya superficie final aún está cubierta por una gruesa capa de cemento de la edad romana. 

La luminosa galería abierta al Jardín Caffarelli, realizada en el área de las antiguas escuderías del palacio, ofrece la posibilidad de admirar por primera vez, con una serie de dibujos reconstructivos en tres dimensiones, los extraordinarios resultados de la exploración arqueológica, completada en el año 2000 en el área del Jardín Romano, que constituyó una fase preliminar indispensable para la realización de la gran exedra de Marco Aurelio.  
                                
El gran templo de Júpiter, Juno y Minerva, ordenados por los reyes Tarquinio Prisco y Tarquinio el Soberbio en el Siglo VI a.C., reconstruido varias veces durante los siglos (se recuerdan por su grandiosidad sobre todo las reconstrucciones del Siglo I a.C. y la de Domiziano del Siglo I d.C.), sistemáticamente destruido en la edad post-antigua y utilizado como cantera de materiales preciosos, aún hoy sorprende por sus extraordinarias dimensiones, afortunadamente reconstruibles: los tabiques del podio en bloques de crestón de la edad de los Tarquini cubren un área correspondiente a la amplitud del cinquecentesco palacio Caffarelli, actualmente anexo al complejo de los Museos Capitolinos, y de su jardín.

El templo fue inaugurado por el cónsul M. Horatius Pulvillus a inicios del periodo republicano, el 13 de septiembre de 509 a.C.
Para su realización, que exigió un notable empeño financiero, fueron convocadas cuadrillas etruscas: se recuerde la participación del coroplastia Vulca de Veio al cual se encargaron la estatua de Júpiter y tal vez también la gran cuadriga que se colocó en la cumbre del techo; con respecto a la misma se cuenta que después que se moldeó y colocó en el horno, se agrandó desmedidamente: el prodigio se consideró premonitor de la futura grandeza de Roma.

El edificio mantiene en los años sus principales características arquitectónicas: su planta (m 62 x 54), casi cuadrada, estaba ocupada por aproximadamente la mitad de la profundidad de un triple orden de columnas bajas y distanciadas y, de la otra mitad, por las tres celdas dedicadas a la triade Capitolina; cerrado en la parte posterior, el mismo presentaba columnas en los lados; el pavimento estaba en la altura de la terraza Caffarelli.

La Colina Capitolino, con respecto a las otras colinas romanas, se jacta de un absoluto primado: el de estar establemente habitada muchos siglos antes de las otras.
Dicho primado, ya conocido por los romanos, que identificaban en la “Ciudad de Saturno” la primitiva aldea, fue confirmado por primera vez en modo indiscutible: las investigaciones arqueológicas realizadas en el Jardín Romano, ahora Exedra de Marco Aurelio, permitieron fechar el origen de la aldea del Campidoglio en la Edad del Bronce medio ( Siglos XVII-XIV a.C.).
Los materiales que testimonian la larga vida, colocados en las vitrinas, testimonian la presencia de un centro habitado tanto en la edad arcaica como en la del Hierro y del Bronce.
El área interesada por las excavaciones, una parte del antiguo Capitolium, comprendía la zona de los cimientos del lado oriental del templo de Júpiter y la zona inmediatamente adyacente.
La excavación de la fosa de cimentación del lado del templo, profunda unos 8 m., permitió también aclarar algunos detalles constructivos del edificio.

Area del Templo de Júpiter

Elemento arquitectónico
Siglo VI a.C.
Elemento arquitectónico
Finales del siglo VI a.C.
Elemento arquitectónico
Secunda midad del siglo VI a.C.
inv. AntCom14914
Elemento arquitectónico
Secunda midad del siglo VI a.C.
inv. AntCom15800
Vajilla
Siglo VI a.C.
inv. AntCom17410
Instrumento, herramienta, objeto de uso
Siglo VI a.C.
inv. AntCom27876
Elemento arquitectónico
Siglo V a.C.
inv. AntCom03363

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