Musei Capitolini

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Colección Santarelli Salas de los Frescos Sala del Frontón

Palacio Clementino Caffarelli

El Palacio Caffarelli, incluido el núcleo más antiguo denominado palacio Clementino, se incluyó en el conjunto museístico en el 2000.
Las obras de restauración permitieron, sobre todo en las salas del palacio Clementino, devolver las dimensiones originales de las salas y recuperar parte del aparato decorativo de lo fue la planta noble del palacio.

El núcleo originario del edificio surge en la segunda mitad del Siglo XVI en el Campidoglio, donde se extendía la propiedad de la noble familia de los Caffarelli. La construcción, adosada al Palacio de los Conservadores, está representada con toda evidencia en los planos de la ciudad de Roma desde 1593; en época moderna ha sido denominada, impropiamente, Palacio Clementino.
A este antiguo edificio pertenecen la sala de los Frescos y las tres salas contiguas, como testimonian los techos de madera artesonados y los pasajes de las decoraciones parietales hallados durante las restauraciones, elementos supérstite de una decoración de la misma época.

Colección Santarelli

Colección Santarelli

En una sala se encuentra  la colección de glíptica de la Fundación Dino y Ernesta Santarelli cedida por 10 años a los Musei Capitolini, con materiales procedentes del Antiguo Egipto, del Cercano Oriente, del mundo griego-romano y del Europa moderna, la siguiente está montada con un aparato didáctico completo alestido con paneles explicativos, instrumentos multimediales y reportajes ilustrativos de los procedimientos técnicos del arte de la glíptica. 

Además del consistente nucleo de escarabajos egipcios con el nombre de los faraones, hay numerosas talladuras  y cameos de otra época romana, entre los cuales se encuentran el retrato del Commodo como Ercules, algunos interesantes amuletos mágicos de época imperial, insólitas obras de época federiciana y trabajos firmados por los más importantes  grabadores  entre Siete y Ochocientos.

El montaje museal de la colección glíptica de la Fondazione Dino y Ernesta Santarelli, promovido por el Ayuntamiento de Roma, el Assessorato alle politiche culturali e della Comunicazione- Sovraintendenza ai Beni Culturali, representa el momento conclusivo de un amplio proyecto inaugurado  en 2010 con la presentación en el Campidoglio de la Fondazione Santarelli  y con la cesión en comodato decenal de la colección en los Musei Capitolini.
La voluntad era render púlica la colección, creada por Ernesta D’Orazio y su marido Dino Santarelli, ampliada por sus hijos, y catalogada por la Fondazione, a través la compra de colecciones privadas y el hallazgo sobre el mercado de antigüedades a lo largo de los últimos veinte años.  Símbolo de  una rica documentación científica,
Las gemas imprimidas han sido un atractivo para los coleccionistas, los connoisseurs, y los estudiosos de historia del arte: utilizadas  como sellos, ellas se han difundido en numerosas culturas, acomunadas por su naturaleza de manufactos miniaturísticos y de valor.
Fueron entonces aprezadas por razones estéticas y por las informaciones que se pueden sacar del arte, de la cultura material, y de la historia de la civilización que las producieron. 
Expresión directa del individuo y del autoridad pública, las gemas pueden evocar sentidos profundos en un esiguo espacio expresivo. 
Además la manejabilidad de las piedras, (y entonces la facilidad con la que podían ser transportadas), contribuyó a difundir los modelos iconográficos. Por esa razón ellas constituyeron unos de los medios más eficaces con los que la civilización europea hizo sus primeros pasos hacia el redescubrimiento del antiguo: a partir del Renacentismo, en Italia como en Europa, los maestros incisores copiaron y se inspiraron a las obras de sus antiguos predecesores. 
En las cortes principescas como entre las familias gentilicias, a menudo en competición entre ellas, empezaron a formarse las colecciones de glíptica y de numismática: pasión histórica, pero ya un estado simbol.
Lo confirman en particular las colecciones de los Medici, de los Orsini, o las de los Farneses.
La lectura de las cartas de archivo y de los epistolares hace revivir un mundo de comercios, de cambios y de consultas sobre la glíptica que siempre más quiso el auxilio de los eruditos.
Con el progreso de las ciencias históricas y el refinamiento del método arqueológico, también los estudios de glíptica hicieron sus progresos llegando a resultados considerables. 

Joya, gema, sello
XVIII secolo
inv. F200
Joya, gema, sello
I-II secolo d.C.
inv. 68/17m
Joya, gema, sello
Seconda metà del III millennio a.C. (2250 a.C. circa)
inv. Bonhams 304
Joya, gema, sello
Nuovo Regno: XVIII dinastia (XVI-XIV secolo a.C.)
inv. 528
Joya, gema, sello
IV secolo a.C.
inv. 47/140g
Joya, gema, sello
1750 circa
inv. 47/73g
Joya, gema, sello
III secolo d.C.
inv. 253
Joya, gema, sello
Età federiciana (XIII secolo)
inv. 47/126g
Joya, gema, sello
Età federiciana (XIII secolo)
inv. 47/115g
Joya, gema, sello
Giovanni Pichler (1734-1791), XVIII secolo
inv. F192
Joya, gema, sello
Giuseppe Girometti (1780-1851), XIX secolo
inv. F201
Joya, gema, sello
Antonio Berini (1770-1861), XIX secolo
inv. B37c

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